La salud y las emociones

Cuando se realizan terapias de armonización energética a pacientes que van a consulta porque se sienten deprimidos, sienten que las cosas no marchan como deseaban, con dolores, pesadez o cansancio en el cuerpo, se detecta como sus campos áuricos se encuentran en desequilibrio en esas zonas donde expresan la dolencia. Es decir, muchas veces las enfermedades proceden de emociones no procesadas, no expresadas, reprimidas y esto ya lo han confirmado la comunidad médica asegurando que el 80% de las enfermedades del ser humano vienen del campo de conciencia emocional ocasionados por situaciones que suelen suceder en la vida que perturban la salud emocional y generan miedos de futuro, estrés, ansiedad, como por ejemplo al perder el empleo, concebir un hijo, un duelo por el fallecimiento de un ser querido, un divorcio, una lesión, enfermedad, tener problemas económicos, mudarse de casa, de ciudad, país, etc.
Nuestro cuerpo responde según la manera como pensemos, sintamos y actuemos; lo que generalmente se conoce como conexión entre la mente y cuerpo. Por eso cuando estamos estresados, ansiosos o enojados lo que nuestro cuerpo quiere decirnos es que algo anda mal. Y es aquí donde se nos presentan las oportunidades de identificar las causas que originan esos malestares, las emociones o situaciones que lo han provocado y liberarlas con amor y conciencia. Por ejemplo, en épocas emocionalmente difíciles luego del fallecimiento de un familiar o la pérdida de un empleo, es normal que se presenten resfriados. Cuando no hemos expresado algo que realmente sentimos y nos molesta, nos duele la garganta o se afecta toda la zona laríngea y la invitación de nuestro cuerpo es decidir hablar y compartir para liberar esa energía y sanar. También se puede escribir una carta y luego quemarla. Al presentarse dolor o molestias en los miembros inferiores como piernas, rodillas, tobillos, puede presentarse debido a que aún no has tomado una decisión importante en tu vida como cambiar de empleo, mudarte de casa o ciudad, terminar o aceptar una relación. La intención sería decidir buscar el miedo, enfrentarlo y liberar la persona, o situación. Si debes tomar una decisión de cambiar de empleo porque hubo disgusto con tu jefe, el ambiente laboral es inadecuado, no cumpliste a cabalidad tus funciones o simplemente eras excelente empleado pero la empresa decide terminar la relación laboral por cierre, traslado o causas ajenas a tu voluntad y buen desempeño, el aprendizaje podría ser enfrentarte a aceptar que ese empleo igual no te gustaba, ya no eras feliz, sentías que no podías crecer profesionalmente, pero el miedo a explorar otras posibilidades, volver a comenzar, no te permitieron vivir otra experiencia laboral en otra empresa o iniciar tu propio negocio; es aquí donde debes fluir, cambiar la creencia limitadora o algún aspecto discordante que está dentro de ti, no en los demás, no responsabilizar ni juzgar a los demás, liberar con amor y agradecimiento a ese jefe “que te echó”, a ese compañero que te “generaba mal ambiente de trabajo”, a ese vecino que hacia ruido y “te hizo tomar la decisión de cambiar de casa”, a esa pareja que “te dejó de amar”, etc, y decidir atraer en pensamiento, sentimiento y acción que nos merecemos todo el bienestar. Cuando identificamos las emociones y las aceptamos inicia el proceso de transformación, fluyen y ya no se estacan, se transmutan hacia nuestro mayor bienestar y de quienes nos rodean.
A continuación, compartimos esta maravillosa entrevista al Dr. Jorge Carvajal prestigioso médico de renombre mundial, que dedica gran parte de su tiempo a la investigación y al desarrollo de la bioenergética, ciencia de la que es precursor.
Como afectan las emociones nuestra salud?
Por ejemplo, la ira es santa, es sagrada, es una emoción positiva porque te lleva a la autoafirmación, a la búsqueda de tu territorio, a defender lo que es tuyo, lo que es justo. Pero cuando la ira se vuelve irritabilidad, agresividad, resentimiento, odio, se vuelve contra ti, y afecta al hígado, la digestión, el sistema inmunológico.
Entonces la alegría por el contrario nos ayuda a estar sanos?
La alegría es la más bella de las emociones porque es la emoción de la inocencia, del corazón, y es la más sanadora de todas, porque no es contraria a ninguna otra. Un poquito de tristeza con alegría escribe poemas. La alegría suaviza todas las otras emociones porque nos permite procesarlas desde la inocencia. La alegría pone al resto de las emociones en contacto con el corazón y les da un sentido ascendente.

Y la tristeza?
La tristeza es un sentimiento que puede llevarte a la depresión cuando te envuelves en ella y no la expresas, pero también puede ayudarte. La tristeza te lleva a contactar contigo mismo y a restaurar el control interno. Todas las emociones negativas tienen su propio aspecto positivo, las hacemos negativas cuando las reprimimos.

Es mejor aceptar esas emociones que consideramos negativas como parte de uno mismo?
Se deben canalizar para que lleguen desde el corazón hasta la cabeza. No identificarse con ella, aceptarlas, dejarlas fluir y liberarlas. Realmente las emociones básicas son el amor y el temor (que es ausencia de amor), así que todo lo que existe es amor, por exceso o defecto. Constructivo o destructivo. Porque también existe el amor que se aferra, el amor que sobreprotege, el amor tóxico, destructivo.

Y si aparece la enfermedad?
Pues tendremos que aceptarla porque somos humanos. También enfermó Krishnamurti de un cáncer de páncreas y no era nadie que llevara una vida desordenada. Mucha gente muy valiosa espiritualmente ha enfermado. Debemos explicarlo para aquellos que creen que enfermar es fracasar. El fracaso y el éxito son dos maestros, pero nada más. Y cuando tú eres el aprendiz, tienes que aceptar e incorporar la lección de la enfermedad en tu vida. Cada vez más personas sufren ansiedad. La ansiedad es un sentimiento de vacío, que a veces se vuelve un hueco en el estómago, una sensación de falta de aire. Es un vacío existencial que surge cuando buscamos fuera en lugar de buscar dentro. Surge cuando buscamos en los acontecimientos externos, cuando buscamos muletas, apoyos externos, cuando no tenemos la solidez de la búsqueda interior. Si no aceptamos la soledad y no nos convertimos en nuestra propia compañía, vamos a experimentar ese vacío y vamos a intentar llenarlo con cosas y posesiones. Pero como no se puede llenar con cosas, cada vez el vacío aumenta.

¿Y qué podemos hacer para liberarnos de esa angustia?
La angustia no se puede pasar comiendo chocolate, o con más calorías, o buscando un príncipe azul afuera. La angustia se pasa cuando entras en tu interior, te aceptas como eres y te reconcilias contigo mismo. La angustia viene de que no somos lo que queremos ser, pero tampoco lo que somos, entonces estamos en el “debería ser”, y no somos ni lo uno ni lo otro. El estrés es otro de los males de nuestra época; viene de la competitividad, de que quiero ser perfecto, quiero ser mejor, de que quiero dar una nota que no es la mía, de que quiero imitar. Y realmente sólo se puede competir cuando decides ser tu propia competencia, es decir, cuando quieres ser único, original, auténtico, no una fotocopia de nadie.

El estrés destructivo perjudica el sistema inmunológico. Pero un buen estrés es una maravilla, porque te permite estar alerta y despierto en las crisis, y poder aprovecharlas como una oportunidad para emerger a un nuevo nivel de conciencia.

¿Qué nos recomendaría para sentirnos mejor con nosotros mismos?
La soledad. Estar con uno mismo cada día es maravilloso. Estar 20 minutos con uno mismo es el comienzo de la meditación; es tender un puente hacia la verdadera salud; es acceder al altar interior, al ser interior. Mi recomendación es que la gente ponga su despertador 20 minutos antes para no robarle tiempo a sus ocupaciones. Si dedicas, no el tiempo que te sobra, sino esos primeros minutos de la mañana, cuando estás fresco y descansado, a meditar, esa pausa te va a recargar, porque en la pausa habita el potencial del alma.

¿Qué es para usted la felicidad?
Es la esencia de la vida. Es el sentido mismo de la vida, encarnamos para ser felices, no para otra cosa. Pero la felicidad no es placer, es integridad. Cuando todos los sentidos se consagran al ser, podemos ser felices. Somos felices cuando creemos en nosotros, cuando confiamos en nosotros, cuando nos encomendamos transpersonalmente a un nivel que trasciende el pequeño yo o el pequeño ego. Somos felices cuando tenemos un sentido que va más allá de la vida cotidiana, cuando no aplazamos la vida, cuando no nos desplazamos a nosotros mismos, cuando estamos en paz y a salvo con la vida y con nuestra conciencia.

¿Es importante vivir en el presente? ¿Cómo lograrlo?
Dejamos ir el pasado y no hipotecamos la vida a las expectativas de futuro cuando nos volcamos en el ser y no en el tener. Yo me digo que la felicidad tiene que ver con la realización, y ésta con la capacidad de habitar la realidad. Y vivir en realidad es salir del mundo de la confusión.

¿Y qué necesitamos realmente para vivir?, ¿acaso el amor?
El amor, tan traído y tan llevado, y tan calumniado, es una fuerza renovadora.

El amor es magnífico porque crea cohesión. En el amor todo está vivo, como un río que se renueva a sí mismo. En el amor siempre uno puede renovarse, porque todo lo ordena. En el amor no hay usurpación, no hay desplazamiento, no hay miedo, no hay resentimiento, porque cuando tú te ordenas porque vives el amor, cada cosa ocupa su lugar, y entonces se restaura la armonía. Ahora, desde la perspectiva humana, lo asimilamos con la debilidad, pero el amor no es débil. Nos debilita cuando entendemos que alguien a quien amamos no nos ama.

Hay una gran confusión en nuestra cultura. Creemos que sufrimos por amor, que nuestras catástrofes son por amor. pero no es por amor, es por enamoramiento, que es una variedad del apego. Eso que llamamos habitualmente amor es una droga. Igual que se depende de la cocaína, la marihuana o la morfina, también se depende del enamoramiento. Es una muleta para apoyarse, en vez de llevar a alguien en mi corazón para liberarlo y liberarme. El verdadero amor tiene una esencia fundamental que es la libertad, y siempre conduce a la libertad. Pero a veces nos sentimos atados a un amor. Si el amor conduce a la dependencia es eros. Eros es un fósforo, y cuando lo enciendes se te consume rápidamente, en dos minutos ya te quemas el dedo. Hay muchos amores que son así, pura chispa. Aunque esa chispa puede servir para encender el leño del verdadero amor. Cuando el leño está encendido produce el fuego. Ese es el amor impersonal, que produce luz y calor.

¿Puede darnos algún consejo para alcanzar el amor verdadero?
Solamente la verdad. Confía en la verdad; no tienes que ser como la princesa de los sueños del otro, no tienes que ser ni más ni menos de lo que eres. Tienes un derecho sagrado, que es el derecho a equivocarte; tienes otro, que es el derecho a perdonar, porque el error es tu maestro. Ámate, sincérate y considérate. Si tú no te quieres, no vas a encontrar a nadie que te pueda querer. El amor produce amor. Si te amas, vas a encontrar el amor. Si no, vacío. Pero nunca busques una migaja; eso es indigno de ti. La clave entonces es amarse a sí mismo. Y al prójimo como a ti mismo. Si no te amas a ti, no amas a Dios, ni a tu hijo, porque te estás apegando, estás condicionando al otro. Acéptate cómo eres; lo que no aceptamos no lo podemos transformar, y la vida es una corriente de transformación permanente.

Usa siempre tu discernimiento, escucha tu corazón en todo momento.
Sigue tu verdad interna. Pues hay tantas verdades como Seres.

En parte pienso que algo del secreto está en la escultura autentica: sincera …
la sinceridad alivia los males y ayuda a perdonar los errores.

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